sábado 7 de noviembre de 2009

Cine: Trabajar para vivir

- Tiene buen gusto el tío.
- Buen gusto tenemos todos. Éste lo que tiene es dinero
De Los Lunes al Sol.Fernando León de Aranoa



Conseguir trabajo no es nada fácil, sobre todo si no estudiaste algo así como “contaduría” o “administración”, e incluso si estudiaste contaduría, economía o administración las plazas cada vez son más escasas y el número de aspirantes siempre las supera.

Entonces todo se vuelve una asquerosa competencia por el “puesto”, parece ser que más allá de las capacidades profesionales, se miden otras, bastante menos nobles: el juego laboral a veces es sucio, se asemeja a una guerra, porque en el fondo es la guerra por la subsistencia “quien no trabaja no come”.

He estado en entrevistas donde para un solo puesto hemos concursado 30 personas. Es un ejercicio del azar conseguir un trabajo cuando “lo luchas” con 29 personas que lo necesitan tanto o más que tú, ¿Quién dijo que solo uno tiene derecho a trabajar?

Todos necesitamos trabajar, todo el mundo necesita la seguridad de una entrada fija, el respaldo para lo básico: casa y comida, diversión, vacaciones. En suma la vida misma que se mueve con el sonido del “poderoso caballero”

En El Método, de Marcelo Piñeyro (el mismo director de Kamchatka) ocho aspirantes se pelean por un puesto en una gran compañía. Desde un principio, el ambiente de la película refleja ese entorno laboral donde la competencia pasa de lo profesional a lo personal.

Los personajes interactúan en un solo ambiente todo el film (la oficina de la entrevista). De ese modo la película refleja como en el mundo de los profesionales contemporáneos,  muchas veces para subsistir se debe pasar por encima de los otros –sin importar como- lo importante es ganar y quedarse con el puesto, ser el mejor, ascender y avanzar.

Un juego siniestro donde participa todo el mundo: el mercado, las empresas, los profesionales. Es el sistema el que nos empuja a la mala fe, donde muchos creen que mostrar su valía significa disminuir la ajena.

En Los lunes al sol, de Fernando León de Aranoa, quien parece dotado con un talento especial para contar algunas realidades urbanas –es el mismo escritor y director de Princesas- el panorama se complementa.

En algunos países, a veces parece que en lugar de estar buscando trabajo, estuvieses pidiendo limosna, rogando que te regalaran el dinero. Porque parece mentira: el trabajo a veces, no es un deber, una necesidad o una obligación, es un privilegio de pocos.

Eso sucede en Los lunes al sol, que muestra: la realidad del paro en España y sus consecuencias, como afecta la vida personal y social de la gente. Gran film, que cuenta además con una actuación genial de Javier Bardem.

A quien se la hayan roto los pies de tanto caminar buscando plaza y entregando CV, encontrará en estas cintas anécdotas, circunstancias, personajes que les serán muy próximas.

I believe in love




"I believe in someone to hold me
I believe in love"
 Barbra Streisand. A Star is Born. I believe in love

Estar enamorado es una mierda, me dijo alguien hace poco. Alguien con mala suerte en el amor, seguro, alguien solo, alguien que le ha tocado ver el lado desagradable de las relaciones románticas.
Estar enamorado es una mierda porque dependes, deseas, anhelas, prosiguió esa persona,  le entregas un poder a otro sobre ti, y es como si le dijeras: de ahora en adelante todo lo que digas tendrá un peso,  eres mucho más especial que el resto de quienes conozco, pienso en ti y te echo en falta. El mundo es mejor porque existes, estoy de tu lado, pero a la vez, necesito que estés del mío, al menos un poco, para así justificar mi amor, que en modo alguno, tiene justificación y te lo doy porque simplemente se me antoja.
No quise discutir con quien es capaz de soltar una frase tan definitiva, pero debí  refutar: estar enamorado no es una mierda, estar enamorado simplemente es “estar enamorado”. Y te ayuda a sentirte vivo.
Nada mejor que un amor correspondido así sea a medias, así sea un poco, para aclarar tu vida y tu día a día. Nada mejor que sentir que el tiempo, ese traidor soslayado,  deja de tener importancia en compañía de esa persona con quien de repente el mundo te resulta un lugar mejor, simplemente por el hecho de saber que existe y que has encontrado belleza en un lugar diferente a tu vida y tus circunstancias. 
Si,  quizás puede sonar como dialogo de comedia romántica, cliché, lugar común, vulgaridad, pero cuando es sincero, estar enamorado es lo máximo.  I guess...

lunes 2 de noviembre de 2009

No son tus amigos

Nos enseñaron a creer que cierta gente cercana al mundo de los libros, la literatura y el arte es diferente del resto de los mortales. Diferente en el sentido en que equivocadamente, llegamos a pensar, que esa gente es incapaz de ciertas cosas, ciertas bajezas, ciertas maldades que no se relacionan con el mundo al cual pertenecen.

Solía pensar, hasta hace poco que un escritor era tal y como lo prefiguraban sus libros. Es decir, si un escritor habla de amor, de soledad y de sentimientos nobles, este era, por no decir menos, un individuo de buen corazón, amable e incapaz de acciones de mala fe contra su prójimo.

Es un modo bastante ingenuo de pensar ese que sostiene que los libros hacen a las personas mejores, que quienes escriben libros idealizando circunstancias y personajes suelen ser más humanos, sensibles, amistosos, buenos, que la otra gente. También es ingenuo pensar, que quienes los leen pueden llegar a mejorar a través del conocimiento, la cultura y el arte.

Aunque el conocimiento sirve para ser mejores: moral e intelectualmente, solo aprende quien tiene la disposición para hacerlo, la inteligencia y la calidad humana nada tiene que ver con cuántos libros hayas leído o cuántos libros hayas escrito.

Muchos esconden detrás de sus meritos intelectuales una gran capacidad para el mal, la estupidez y la intolerancia. Lo cual es humano, antes que ser escritores, literatos o artistas, todos somos personas y por ende buenos y malos en igual medida. Todos podemos ser Dios o el diablo, nadie está exento de maldad. Sin embargo, lo censurable es la incongruencia en las acciones, el mentir:  escribir sobre bondad y buenos modales, pregonarte el adalid de la cultura si eres una persona ruin y grosera.

Nada peor que la incongruencia y el sin sentido de las acciones. Creo, por ejemplo, que si Laura Pausini se descubriera ante el mundo como una persona vil, el desengaño para sus admiradores (entre los que me cuento) seria bárbaro. Ella vende su voz y su forma de cantar, pero –todos quienes conocen su discografía estarán de acuerdo conmigo- Pausini vende una ideología, una forma de ser, mas allá de su imagen dulce, sus canciones y sus discos conceptualmente tienen una estructura que plantea un mensaje especifico, una visión de mundo de la que ella dice ser militante.

Descubrirla en acciones contrarias la haría pasar como una redomada hipócrita, y por ende perdería credibilidad y valor su arte.

Creo en la literatura como una posibilidad de cambiar las conciencias y las almas de las personas, y de este modo sus comportamientos, tengo fe en su poder. Nunca fui tan ingenua para pensar que la literatura –o quienes forman parte de ese universo- son mas humanos, sensibles o de mejor corazón que el resto, pero si creía que al menos eran más congruentes.

Siempre he pensando que la obra de un escritor siempre es mejor que el escritor, porque sin duda, el escritor por serlo no deja de ser una persona con sus virtudes y pecados. Sin embargo, un alma ruin que se disfraza de caballero, un alma ruin que crea ficciones para encubrir su ruindad debajo de pensamientos elevados y frases bonitas, es y será siempre un alma ruin.

Ni siquiera la literatura alcanza la importancia de ser antes que todo: una buena persona.

miércoles 28 de octubre de 2009

Premios Literarios




Si me preguntan a mí, una humilde y despreocupada lectora (que es lo que en el fondo se llega a ser, pero con visos de profesionalismo si te gradúas de letras) los premios literarios son principalmente dinero. El principal atractivo de ganarse cualquier premio, es el dinero: dinero inmediato: ganaste el premio y cobraste, dinero a futuro: la información biográfica de las solapas de los libros hablara de tus meritos. Esto, supondrá una ganancia mayor y más evidente para los jóvenes escritores: pasas de ser “un nadie” a ser un “Premio Herralde de Novela” o “Premio Planeta”. Eso te hará ganar lectores, y por ende muchos más libros vendidos y por lógica simple: más dinero. Eso sin contar los nuevos contratos que las editoriales querrán mantener en pie con un escritor “premiado”.


Muchos objetaran que los premios literarios te otorgan un reconocimiento más allá de lo económico. Para mí, rendirle tributo a las premiaciones, significaría decir que una obra es mejor que otra, tan solo por haber obtenido tal o cual galardón, o que un autor está por encima de otro porque posee muchos más reconocimientos. No sé, pero creo que podríamos preguntarnos si a Kafka, a Borges (quien nunca gano el Nobel) a Cortázar (y podría enumerar hasta el infinito) la carencia de premios “renombrados” limita su obra o los coloca muy por debajo de otros (algunos mediocres) que si los poseen.

Los premios los otorga un canon, la mayoría de las veces subjetivo y azaroso, con criterios de selección sesgados por ciertos parámetros (algunos extra literarios, tal es el caso del Premio Nobel de Literatura, ¿acaso no se otorga también por motivos políticos, étnicos, sociales que están más allá de los méritos literarios?).

Un premio no determina la valía de un autor (aunque hay miles premiados que han demostrado su valía: Camus, Sartre, Marías, Eugenio Montejo, etc) al final solo la obra (con o sin premios) es la encargada de defenderlo o destruirlo.

domingo 18 de octubre de 2009

The Amateurs: Never Give Up




Dos cosas pueden pasar cuando alguien está cansado o aburrido de la vida que lleva: cambia o se estanca. Inventa soluciones para escapar o se queda arrodillado en la impotencia de su nadería. En The Amateurs, Jeff Bridges necesita hacer algo para cambiar el curso de su vida: decadente, vacía, sin rumbo. Necesita hacer algo diferente, innovador, algo que lo aleje de su fundamental tedio y fracaso. Hasta ahora tiene una mujer (que lo ha deja), un hijo (al que le da pena ver) y una “crisis” económica en ascenso.

Hasta que un día se le ocurre que el modo de salir de ese marasmo es tener un proyecto propio. ¿Pueden adivinar? Hacer una película porno. Junto con sus amigos, todos pobladores de una pequeña, pero amistosa comunidad decide llevar a cabo su idea. Así comienza la que va a hacer una comedia un poco absurda, pero que engloba del modo más bello lo que significa tener “algo que hacer”, esa maravilla de tener una ilusión con que empezar el día.

Los personajes pasan por todas las etapas que abarca el hecho de tener un proyecto y trabajar en ello: motivación, ensayo, error, triunfo. Poco a poco se van involucrando con el deseo de lograr materializar esa idea inicial: hacer una película porno. Con pocos recursos y escasos conocimientos, el camino para conseguir lo propuesto estará lleno de circunstancias extrañas para los personajes y de alegría para el espectador, que no se puede creer lo cómico y fascinante de lo que mira.

The Amateurs,  film independiente de 2005, termina siendo, una sorpresiva película sobre el cambio, la voluntad y la motivación.

¿Vale la pena? Absolutamente sí.

Calificación: 10/10

martes 13 de octubre de 2009

Looking For Paradise


Alejandro Sanz is Looking For Paradise y no encontró mejor compañía que Alicia Keys. Siguiéndole la corriente, con ese modo tan encantador de promover el primer single de su nuevo disco: Paraíso Express, me atrevo a decir que es para mí el paraíso. Va por Alejandro...
El paraíso es saber que del otro lado el amor te recuerda, la música,  la poesía, la risa, una caricia y un beso oportuno, un buen libro, el cine, un abrazo, escribir, el mar y las ilusiones nuevas, brillantes como arcoíris después de día de lluvia.



Anímate: ¿Cuál es el tuyo? Looking For Paradise.

Inglourious Basterds (2009)


Nunca he entendido a Quentin Tarantino, quizás porque no lo he visto jamás en entrevistas, pero no creo que  ese sea el motivo: la obra habla por el artista. Sin embargo, nunca he sabido exactamente qué quiere decir, cuando dice lo que dice, que quiere mostrar cuando muestra lo que muestra. Alguien no necesariamente amante de su cine me dijo que, simplemente quiere entretener y que le obsesionan ciertos temas o ciertos motivos: películas de otras épocas, las cuales se empeña en recrear y traer de vuelta, imágenes, personajes que se desenvuelven de un modo particular… Como sea Quentin y yo desde la primera vez que nos vimos (Desperado, 1995 de Robert Rodríguez, tiene una participación especial como actor) no hemos aprendido a comunicarnos muy bien.

Kill Bill o Pulp Fiction son grandes signos de interrogación para mí, lo cual no quiere decir que no respete y hasta admire a un director que tiene “un modo” y una “forma” especifica. Un mundo que rápidamente podemos reconocer como suyo, unos personajes que defienden planteamientos muy llenos de su espíritu (cualquiera que este sea). Si pensamos un poco, quizás radique allí el verdadero valor del arte: en una autonomía para contar (que no necesariamente este ligada a la originalidad), unas ganas propias, un entusiasmo que se traduce en un lenguaje cinematográfico necesariamente verdadero por sincero, porque lleva una firma personal.

Su última película: Inglourious Basterds (2009), cuenta con el atractivo de Brad Pitt en su elenco, a quien no queremos ver aqui necesariamente por bello (no sale atractivo), su caracterización (como en otros films: Burn After Reading, Snatch, Fight Club) tiene todos los meritos imaginables porque nada tiene que ver con la imagen que como actor posee.

Inglourious Basterds está dividida en capítulos y suele ser mientras avanza un poco más y más absurda, un poco más y más violenta, caricaturesca, con una violencia “artificial” que imagino, posee un sentido o un significado que hasta ahora desconozco.

El film te regala la experiencia de una película muy en la línea de lo que acostumbra hacer este director, incomprensible para algunos, obra maestra para otros, según algunas críticas especializadas.

Tal parece que Quentin y yo jamás nos comprenderemos, pero, quizás, porque aún sin entender te queda la sensación de estar presenciando algo que puedes llamar artístico, cuando termina el film no puedes hacer otra cosa que  sonreír.

¿Vale la pena? Si te gusta el cine y mucho más si te gusta Tarantino.

Calificación: 8/10

martes 6 de octubre de 2009

Sommersby (1993) Clásicos Personales

Cuando Jack Sommersby vuelve a su casa después de la guerra, vuelve excesivamente cambiando. Tanto que ni su perro lo reconoce. Tanto que su mujer, que bien lo conoció y temió tampoco puede creer tanta buena suerte: su marido ya no es quien ha sido. Físicamente es tal y como lo recuerda, pero su forma de ser en nada se asemeja a ese patán, insensible y desagradable que había estado casado con ella.

Jodie Foster y Richard Gere, estrellas luminosas en los 80’s y 90`s (aún estrellas y aún luminosas) protagonizan este cuento de una época que independientemente de la desgracias socioeconómicas está muy idealizada en el cine, época de renacimiento, de esperanzas y “sueños que se construyen” al mejor estilo americano. Aunque la película es un "remake" de un film francés: Le retour de Martin Guerre (1982).

La fotografía de este film,  es sin duda uno de sus mayores virtudes, además de la taquillera pareja protagónica y la historia de amor algo utópica e idealista (como todas las historias de amor, claro está). Porque Jack Sommersby (o quien dice serlo) se enfrentará con un dilema moral: ¿asumir una identidad que no le pertenece y cargar con los pecados ajenos o asumir su propia identidad,  pero abandonar –y arrastrar a la ruina- a quienes ahora quiere y le necesitan?



Si Richard Gere vomitara en el cine haría igual una gran actuación, son conmovedoras sus maneras, su sonrisa y su actitud de perfecto caballero. Por aquella época, habiendo sido dirigido por Akira Kurosawa en 1991 e interpretado roles tan disimiles como el policía corrupto de: Internal Affairs (1990) junto a Andy García, o el millonario de Pretty Woman (1990) con Julia Roberts, llega a Somersby en 1993 para hacer un papel que algunos de sus admiradores todavía recordamos. Antes había hecho una película fatal junto a Kin Basinger: No Mercy (1986).

Ficha completa en la IMDB.

domingo 4 de octubre de 2009

Unknown (2006)



James Caviezel comenzó a ser famoso cuando protagonizó “La pasión de Cristo” en 2004, aunque ya había tenido éxito con “El conde de Montecristo” (2002). En general es un buen actor que ha hecho muchos films poco conocidos. Unknown (2006) increiblemente en la cartelera de Caracas este año, es una película que no te genera un impacto de inmediato, más bien es lenta, con el único atractivo de ser una historia que comienza sin mayores elementos al descubierto (estilo Tiempo Final, empieza de una vez y sin darte detalles, los detalles se van descubriendo de a poco).

Contar la trama, es contar la película, así que no vale la pena dar detalles excesivos. En un principio tienes la sensación de estar observando un relato conocido, sin embargo hasta el final (muy al  final) llegas a comprender que si, en efecto te han contado una historia, no original, pero si entretenida, sorpresiva, que no necesariamente te dejara pensando en ella un mes, pero si con la que puedes subsistir un sábado por la tarde cuando tengas ganas de comer pizza.

Sin embargo, creo que la idea general del guión pudo haber sido mejor aprovechada con otro tratamiento del director, profundizar más en los personajes y sobre todo más y mejores diálogos que planteen las ideas que a penas si se dejan entrever en este parco y sucinto film. 

¿Vale la pena verla? Si te gusta James Caviezel.


Calificación 7/10

jueves 1 de octubre de 2009

Básico

Gustarse uno mismo, no esperar que los demás gusten de uno. Que la opinión ajena no te turbe, ni la respuesta ajena. No es el amor que recibes, es el que das.

miércoles 30 de septiembre de 2009

Luz Marina en Corp Banca: Brevísima Postal




La sonrisa de Luz Marina ilumina el Ávila, ilumina la noche de Caracas en Altamira. Su sonrisa es como un imán, como el tesoro del otro lado del arcoíris: brilla tanto que no puedes dejar de mirarla.
El espectáculo de la artista el 16 de este mes en Corp Banca fue una oportunidad para desligarse de los fantasmas de la vulgaridad que tanto rodean a Caracas, desligarse de los conflictos personales y  convencerse de la posibilidad de la belleza. Porque esa noche Luz Marina le hizo honor a su nombre: brillo esplendorosa, con alegría, con música, emociones y talento, sobre todo con talento.
El repertorio estuvo compartido con las canciones de Coincidencias, su último disco, y temas clásicos, de importantes compositores, de los cuales ella hizo versiones estupendas: My Funny Valentine, Yo vengo a ofrecer mi corazón, Poco a poco, entre otros.
La voz de Luz Marina es mucho más bella en vivo que en sus discos, escucharla es amarla, y amarla es gozar, alegrarse, cantar por dentro mientras el sonido de su música te envuelve.
La acompañaron:  Gerry Weil, Alfredo Naranjo y  el guitarrista Gustavo Carucí.

martes 15 de septiembre de 2009

Días de Otoño de Roberto Gavaldón (1962)

Luisa está sola en este mundo, no tiene familia, no tiene amigos, no tiene a nadie. Su tía acaba de morir y le ha dejado una carta para que consiga trabajo en la pastelería del pariente de un amigo suyo. Luisa es soñadora y buena repostera, vive sola y se inventa fantasías.

“Necesito tanto que me quieran” dice el personaje de Luisa en Días de Otoño de Roberto Gavaldón, interpretado por Pina Pellicer, actriz mexicana, protagonista de la primera y única película dirigida por Marlon Brando en 1961: One Eyed Jacks, y quien se suicido a los treinta años, truncando lo que pudo haber sido una carrera mucho más exitosa.

La película puede parecer algo confusa para el espectador, sin embargo, en el fondo ese aire de “confusión” podría ser parte de aquello que se busca mostrar. Nunca llegamos a saber si las historias que “se inventa” Luisa son totalmente falsas o tienen base en la realidad.

Ante las burlas de sus compañeras de trabajo,  Luisa cuenta que va a casarse, que tiene un novio. De allí en adelante sus ¿fantasías? llegan a enredarla cada vez mas.

Luisa es un personaje solitario y melancólico, necesitada de afecto, ensimismada en su propio mundo, ausente de la realidad. Simbolo de la vida de un ser humano en aislamiento.

Lo que atrapa de Días de Otoño es una rara sensación: te deja  asistir al escenario de las ilusiones de alguien que hace tiempo no las ve materializadas.

Onírica, intimista, melancólica, pero reflexiva, así es la cinta de Gavaldón, quien finalmente, quizás le permita a su personaje encontrar el lugar que tanto ha deseado.

Calificación: 10/10